La cara de la capital de Sinaloa ha experimentado una transformación drástica en los últimos seis meses. La ciudad ahora se encuentra bajo la sombra del temor e inseguridad por el enfrentamiento entre “La Chapiza” y “La Mayiza”, grupos de la delincuencia organizada, a tal grado que los hombres ya no se atreven a ponerse sombrero en lugares públicos, por miedo a ser confundidos como integrantes de una banda rival; hay quienes los llevan a reparar aún con huellas de sangre, con una de las pocas personas que se dedican a ello. Por la calle de Madero, ubicada en el corazón de ese municipio, habitado por casi un millón 300 mil personas, se encuentra una pequeña cervecería donde llega agitado un hombre de 82 años portando una de esas prendas. Dice que unas cuadras atrás, gente de La Chapiza lo habían interrogado por usarlo, preguntándole a qué grupo pertenecía. El culiacanense, quien dice ser agricultor y ganadero, portando en la mano izquierda un ostentoso Rolex, señala que nada ni nadie lo va a obligar a quitarse
El sombrero, símbolo en riesgo
La cara de la capital de Sinaloa ha experimentado una transformación drástica en los últimos seis meses. La ciudad ahora se encuentra bajo la sombra del temor e inseguridad por el enfrentamiento entre “La Chapiza” y “La Mayiza”, grupos de la delincuencia organizada, a tal grado que los hombres ya no se atreven a ponerse sombrero en lugares públicos, por miedo a ser confundidos como integrantes de una banda rival; hay quienes los llevan a reparar aún con huellas de sangre, con una de las pocas personas que se dedican a ello. Por la calle de Madero, ubicada en el corazón de ese municipio, habitado por casi un millón 300 mil personas, se encuentra una pequeña cervecería donde llega agitado un hombre de 82 años portando una de esas prendas. Dice que unas cuadras atrás, gente de La Chapiza lo habían interrogado por usarlo, preguntándole a qué grupo pertenecía. El culiacanense, quien dice ser agricultor y ganadero, portando en la mano izquierda un ostentoso Rolex, señala que nada ni nadie lo va a obligar a quitarse