El sueño americano se volvió pesadilla

Personas con ollas de comida entran y salen de la Casa del Peregrino, a sólo una calle de la Basílica de Guadalupe, los puestos ambulantes que venden imágenes de la Virgen María cubren a decenas de migrantes, quienes poco a poco pierden la esperanza de llegar a Estados Unidos. Algunos sentados a las afueras del inmueble ubicado en la calle de San Lorenzo número 9 tratan de que los rayos del sol contengan el frío, el aire matutino; se reúnen, conectan sus teléfonos celulares, lámparas y pequeños radios. Maritza del Carmen Méndez, una salvadoreña, ha dejado de contar los días para lograr "el sueño americano", y dice estar dispuesta a ser deportada a su país de origen al menos hasta que "las aguas se calmen". Salió sola desde Ahuachapán, El Salvador, apenas con una mochila se unió a la Caravana Migrante, y cuenta que para ella se acabó, es hora de regresar a casa. "He perdido la cuenta de cuántos días llevo caminando, creo que salimos el 31 (octubre) de allá y pues creo que llevamos 24 días aproximadamente. La m