El T-MEC sí importa

La afirmación de Donald Trump que asegura que el T-MEC carece de relevancia para Estados Unidos obliga a revisar, con perspectiva histórica y económica, el lugar real de América del Norte dentro del sistema global de bloques. El precedente europeo resulta ilustrativo. La Comunidad Económica Europea surgió en 1957 como respuesta a la fragmentación productiva del continente. Entre 1958 y 1973 vivió su edad de oro, con tasas de crecimiento superiores al 4 % anual, apoyadas en la creación del mercado común y la culminación de la unión aduanera en 1968. Posteriormente, pese a las crisis energéticas de los setenta, el bloque consolidó su peso al incorporar economías clave como Reino Unido, España y Portugal. Con el Tratado de Maastricht, en 1993, la CEE evolucionó hacia una estructura política más amplia, confirmando que la integración económica profunda tiende a institucionalizarse para sostener su competitividad global. Ese proceso presionó a América del Norte a organizarse. El TLCAN, y más tarde el T-MEC, respon