El tiempo se detuvo para el Palacio de Juchitán

Polvo, tierra, ladrillos rotos, varillas expuestas, escritorios y sillas desacomodadas, equipos de cómputo tirados y un penetrante olor a humedad es lo que se observa en la parte alta del Palacio Municipal de Juchitán, a unos días de que se conmemoren dos años del terremoto que en 2017 devastó al Istmo de Tehuantepec y destruyó más de 60 mil viviendas. El recorrido comienza donde funcionaba la regiduría de Educación. Algunos anaqueles de madera siguen tirados y otros quedaron reclinados en las agrietadas paredes. Esa oficina colindaba al sur, con el Juzgado Municipal y la oficina donde los policías recibían reportes de auxilio que retransmitían por radio a la comandancia. Esa parte del ala sur del palacio ya no existe, se desplomó la noche del 7 de septiembre y de sus escombros los soldados rescataron el cuerpo del policía municipal Juan Jiménez Regalado. El ala sur ahora es una enorme ventana de luz. Donde funcionaban la Secretaría Municipal, la Oficialía Mayor y la presidencia los daños son notorios: parede