En defensa de nuestro ejército

Dos hechos recientes y casi simultáneos replantearon la magnitud y el talante de la violencia en México y específicamente del arrogante desafío de los cárteles que operan en el estado de Michoacán. El primero, el alarde del cártel que con más de 20 vehículos rotulados con sus iniciales y un centenar de sus integrantes, hace una especie de toma simbólica, desafiante y sangrienta de la ciudad de Zamora.  El otro hecho es la retención, el desarme y el agravio a un grupo de militares, a quienes sus captores ordenan a gritos que el Ejército les regrese las armas que acaba de incautarles. El intercambio se consuma horas después: se libera a los soldados, y quienes se hacen llamar pueblo tienen otra vez sus armas de alto poder.  Los propios provocadores difunden videos en los que, con la certeza de quien se sabe impune, derrochan prepotencia al vejar a integrantes del Ejército Mexicano. Cuidado: si no respaldamos de manera expresa y consistente a quienes nos defienden de la inseguridad y la violencia a costa de su p