El deporte nacional de Senegal no es el futbol. El entretenimiento número uno es el laamb, la lucha boxeo que llena los estadios de todo el país. Se trata de una disciplina que tiene sus orígenes en el campo y que se practica en círculos cubiertos de arena. El ganador de Mbaapat, el torneo del pueblo que corona la temporada de la cosecha, gana una vaca o una cabra. Pero los mejores luchadores se enfrentan entre sí en escenarios muy importantes, como el estadio Léopold Sédar Senghor de Dakar, con capacidad para 60 mil asientos, y con millones de personas siguiéndolo en directo por la televisión. Los mbeurkatt (luchadores, en wolof, la lengua más hablada en Senegal) ganan decenas de millones de francos CFA. En pesos, se habla de bolsas que oscilan entre los dos y los cinco millones. Originariamente, el laamb se utilizaba como un rito de iniciación y como un ejercicio preparatorio para los guerreros. Pero con el tiempo también fue una forma de cortejo, una demostración de fuerza y virilidad y, finalmente, una co
En Senegal practican laamb, la lucha boxeo
El deporte nacional de Senegal no es el futbol. El entretenimiento número uno es el laamb, la lucha boxeo que llena los estadios de todo el país. Se trata de una disciplina que tiene sus orígenes en el campo y que se practica en círculos cubiertos de arena. El ganador de Mbaapat, el torneo del pueblo que corona la temporada de la cosecha, gana una vaca o una cabra. Pero los mejores luchadores se enfrentan entre sí en escenarios muy importantes, como el estadio Léopold Sédar Senghor de Dakar, con capacidad para 60 mil asientos, y con millones de personas siguiéndolo en directo por la televisión. Los mbeurkatt (luchadores, en wolof, la lengua más hablada en Senegal) ganan decenas de millones de francos CFA. En pesos, se habla de bolsas que oscilan entre los dos y los cinco millones. Originariamente, el laamb se utilizaba como un rito de iniciación y como un ejercicio preparatorio para los guerreros. Pero con el tiempo también fue una forma de cortejo, una demostración de fuerza y virilidad y, finalmente, una co