Estado 32

Este miércoles el Congreso, a través de la Comisión Permanente, formalizó la Declaratoria de la Reforma Constitucional de la Ciudad de México. Ese acto simboliza la trascendencia del pacto federal en la vida política del país, al tiempo que hace visible una deficiencia que ese arreglo sufrió en el caso mexicano: Conforme lo dispone la Carta Magna, para emitir una Declaratoria no basta que las propuestas de reforma sean aprobadas por dos terceras partes de los legisladores federales presentes. Es necesario, también, que sean validadas por "la mayoría de las legislaturas de los estados". La capital no participa en la decisión, pues no goza de esa atribución. Ni siquiera lo hizo en el caso de una reforma que le afecta en forma sustancial, como lo es está que sepultará al Distrito Federal para ver nacer a la Ciudad de México. Esa evidente inconsistencia esquematiza un desafío que nuestro federalismo ha acarreado por años: la exclusión del Distrito Federal. Que la ciudad sea asiento de los Poderes de la Unión ha