Estado Islámico impuso daño mental a habitantes

Desde lejos solo son pequeñas manchas que se mueven. Después, cuando se vislumbra la bandera blanca, uno se da cuenta de que son grupos de civiles que huyen de Mosul. Hombres, mujeres y niños conmocionados por el cansancio, las carencias y el miedo. Para algunos de ellos la salvación la representa Omar Qamshi, un pequeño pueblo que está en la frontera entre Irak y la región autónoma del Kurdistán. Aquí los civiles son rescatados por la Free Burma Rangers, una organización humanitaria especial dirigida por un exintegrante de las fuerzas especiales de Estados Unidos. Ya son 60 mil las personas que han huido de Mosul y llevan consigo una sola carga: los terribles recuerdos que el Estado Islámico ha impreso durante dos años en sus cuerpos y sus mentes. Los que acceden a explicar lo que han sufrido lo hacen después de muchas vacilaciones y por sólo una razón: esperan que no vuelva a suceder. "Hacía al menos 13 días que estábamos intentando huir -dice Mustafa, rodeado por su esposa y sus cinco hijos-. Huimos bajo u