En el fraccionamiento Simona Robles, en una zona arbolada de Juchitán, Oaxaca, una familia de la Mixteca lucha todos los días por reconstruirse emocional y económicamente. Lorna (nombre ficticio), la madre, intenta adaptarse al extremoso clima de la región y olvidar el maltrato de un esposo violento; su hijo, Arturo (también ficticio), sonríe porque aquí no tiene miedo y es libre. Por más de 24 años Lorna vivió con miedo junto a sus cinco hijos en la casa familiar, aunque el dueño siempre fue él. Los maltratos fueron psicológicos, verbales y económicos. "Duelen más las palabras que los golpes", dice frente al fogón de su nueva casa. Nunca fue libre, al grado que las ovejas que ella criaba para ayudar en el sustento familiar se le confiscaron un día por desobedecerlo y "restarle autoridad" frente a los hombres del pueblo. "Vivía con miedo. No tenía nada. Nada me pertenecía, ni mi vida ni la casa, todo era de él. Después de 24 años así, un día no aguanté más al ver peligrar la vida de uno de mis hijos, a punt
Familia lucha ante el maltrato y la violencia
En el fraccionamiento Simona Robles, en una zona arbolada de Juchitán, Oaxaca, una familia de la Mixteca lucha todos los días por reconstruirse emocional y económicamente. Lorna (nombre ficticio), la madre, intenta adaptarse al extremoso clima de la región y olvidar el maltrato de un esposo violento; su hijo, Arturo (también ficticio), sonríe porque aquí no tiene miedo y es libre. Por más de 24 años Lorna vivió con miedo junto a sus cinco hijos en la casa familiar, aunque el dueño siempre fue él. Los maltratos fueron psicológicos, verbales y económicos. "Duelen más las palabras que los golpes", dice frente al fogón de su nueva casa. Nunca fue libre, al grado que las ovejas que ella criaba para ayudar en el sustento familiar se le confiscaron un día por desobedecerlo y "restarle autoridad" frente a los hombres del pueblo. "Vivía con miedo. No tenía nada. Nada me pertenecía, ni mi vida ni la casa, todo era de él. Después de 24 años así, un día no aguanté más al ver peligrar la vida de uno de mis hijos, a punt