Fe en la democracia

Dos de octubre a la vista. Apenas el 18 por ciento de la población mexicana se muestra satisfecho con la democracia, de acuerdo al Latinobarómetro, como lo recuerda Leopoldo Gómez desde esta proximidad del cincuentenario de la represión del 2 de octubre de 1968. Y uno de los principales líderes del movimiento de entonces, Gilberto Guevara Niebla, atestigua en su libro más reciente: "la masacre de Tlatelolco destruyó la fe estudiantil en la democracia". Aquella tragedia también reafirmó los sentimientos ciudadanos de impotencia ante los abusos del poder, la desconfianza en los gobiernos y el secular temor del mexicano a manifestar públicamente sus sentires. Dicho sea esto a pesar de la ruidosa pero con frecuencia anónima, maniquea o insustancial saturación de las redes y otros espacios electrónicos. A la destrucción de la fe en la democracia de que habla Guevara hay que agregar el menosprecio del Derecho como cauce para resolver conflictos, entre otros males agudizados tras el 68. Como secuela y estigma de aqu