El magistrado presidente del Tribunal Superior de Justicia local (TSJ-CDMX), Rafael Guerra Álvarez, reconoció que los feminicidios en el país se registran de manera sistemática y que gran parte de la responsabilidad de esta situación que viven las mujeres es por la pasividad de las instituciones, así lo aseguró en el foro "Feminicidio: retos y desafíos para la impartición de justicia", en el que se aseguró que en el mundo cada 11 minutos muere una mujer, adolescente o niña por violencia de género. En el acto participaron Kristian Hölge, representante en México de la Oficina de Naciones Unidas contra la Droga y el Delito, así como la comisionada nacional para Prevenir y Erradicar la Violencia contra las Mujeres del Gobierno Federal, María Fabiola Alanís Sámano. Ahí, el magistrado Rafael Guerra Álvarez enfatizó que la verdadera oportunidad para incidir en el debate sobre el feminicidio radica en aceptar, más que en refutar, que se trata de un fenómeno sistémico caracterizado por la pasividad de las institucion
Feminicidios, fenómeno sistémico
El magistrado presidente del Tribunal Superior de Justicia local (TSJ-CDMX), Rafael Guerra Álvarez, reconoció que los feminicidios en el país se registran de manera sistemática y que gran parte de la responsabilidad de esta situación que viven las mujeres es por la pasividad de las instituciones, así lo aseguró en el foro "Feminicidio: retos y desafíos para la impartición de justicia", en el que se aseguró que en el mundo cada 11 minutos muere una mujer, adolescente o niña por violencia de género. En el acto participaron Kristian Hölge, representante en México de la Oficina de Naciones Unidas contra la Droga y el Delito, así como la comisionada nacional para Prevenir y Erradicar la Violencia contra las Mujeres del Gobierno Federal, María Fabiola Alanís Sámano. Ahí, el magistrado Rafael Guerra Álvarez enfatizó que la verdadera oportunidad para incidir en el debate sobre el feminicidio radica en aceptar, más que en refutar, que se trata de un fenómeno sistémico caracterizado por la pasividad de las institucion