Fentanilo. Nueva mina de oro del narco

En un concierto de música, con drogas, en una tienda de campaña en Miami, una mujer se sentó frente a Adam Auctor con actitud de paciente de consultorio. La mujer de 40 años se sacó del sostén una pequeña bolsa de plástico con cocaína, extrajo unos terroncillos del polvo comprado en Pennsylvania y los puso en la palma de su mano para verterlos en un frasco que Auctor sostenía. Con una práctica que delataba su experiencia, el analista diluyó el polvo en un pequeño frasco de ensayo, junto con agua y un reactivo. Casi al ritmo de la estruendosa música electrónica, y mientras varios de los asistentes estaban desnudos en una piscina inflable, Auctor agitó el tubo, le introdujo una tira de prueba, similar a las que se usan en los test de embarazo y, con un tono científico, le informó a la paciente que había dado negativo para fentanilo. "No sé si he probado fentanilo", explicó ella, dando por sentado que hay posibilidades de que en el pasado alguien se lo hubiera vendido mezclado con las drogas que regularmente usa