La canción, de los años sesenta, tenía una estrofa simpática, efectista: "Fidel, Fidel, qué tiene Fidel, que los americanos no pueden con él...". Y en efecto, el hombre que encabezó la primera revolución socialista en el hemisferio occidental se convirtió en una pesadilla, piedra en el zapato, amenaza geopolítica y dolor de cabeza para la nación más poderosa del mundo durante más de medio siglo. Y Fidel Castro se las ingenió para darle la vuelta a todos los muchos intentos estadounidenses por derrocarlo, asesinarlo o, en un hilarante ejemplo de los niveles que alcanzó la obsesión de Washington, hacerle caer la barba. Sí, la barba, no es broma. Héroe para muchos, tirano sangriento para muchos otros, Fidel fue una permanente contradicción. Un revolucionario que se instaló en el poder; un creyente que proscribió a la Iglesia Católica para después, en los últimos años, acercarse al Vaticano; un libertario que conoció las cárceles y la represión de la dictadura de Batista, a la que derrocó, para volverse igualmente
Fidel atemporal
La canción, de los años sesenta, tenía una estrofa simpática, efectista: "Fidel, Fidel, qué tiene Fidel, que los americanos no pueden con él...". Y en efecto, el hombre que encabezó la primera revolución socialista en el hemisferio occidental se convirtió en una pesadilla, piedra en el zapato, amenaza geopolítica y dolor de cabeza para la nación más poderosa del mundo durante más de medio siglo. Y Fidel Castro se las ingenió para darle la vuelta a todos los muchos intentos estadounidenses por derrocarlo, asesinarlo o, en un hilarante ejemplo de los niveles que alcanzó la obsesión de Washington, hacerle caer la barba. Sí, la barba, no es broma. Héroe para muchos, tirano sangriento para muchos otros, Fidel fue una permanente contradicción. Un revolucionario que se instaló en el poder; un creyente que proscribió a la Iglesia Católica para después, en los últimos años, acercarse al Vaticano; un libertario que conoció las cárceles y la represión de la dictadura de Batista, a la que derrocó, para volverse igualmente