Con 37 años de frágil existencia marcados por sobresaltos y amenazas de interrupciones, la democracia en Guatemala volvió a entrar esta semana a una zona de peligro y de zozobra agravada por el futuro de la segunda ronda de las elecciones presidenciales. La meta de la denunciada conjura pareció clara: impedir que el aspirante presidencial centroizquierdista, Bernardo Arévalo, del partido opositor Semilla, avance fuerte a la segunda vuelta electoral, prevista para el 20 de agosto y con opciones reales de triunfo, y posicionar al centroderechista Manuel Conde, candidato respaldado por el presidente de Guatemala, Alejandro Giammattei, y del oficialista partido Vamos. Arévalo y la centroderechista Sandra Torres, del opositor partido Unidad Nacional de la Esperanza (UNE), disputarán la segunda ronda, en la que se triunfará por mayoría simple.
Frenan inhabilitación a Semilla en Guatemala
Con 37 años de frágil existencia marcados por sobresaltos y amenazas de interrupciones, la democracia en Guatemala volvió a entrar esta semana a una zona de peligro y de zozobra agravada por el futuro de la segunda ronda de las elecciones presidenciales. La meta de la denunciada conjura pareció clara: impedir que el aspirante presidencial centroizquierdista, Bernardo Arévalo, del partido opositor Semilla, avance fuerte a la segunda vuelta electoral, prevista para el 20 de agosto y con opciones reales de triunfo, y posicionar al centroderechista Manuel Conde, candidato respaldado por el presidente de Guatemala, Alejandro Giammattei, y del oficialista partido Vamos. Arévalo y la centroderechista Sandra Torres, del opositor partido Unidad Nacional de la Esperanza (UNE), disputarán la segunda ronda, en la que se triunfará por mayoría simple.