Fuera de lugar

La felicidad que genera el futbol se va perdiendo cuando la convivencia entre amigos se convierte en un trabajo y en un negocio. En palabras del uruguayo Eduardo Galeano, el futbol es el triste viaje del placer al deber. En distintos momentos, las disputas internacionales entre selecciones de balompié reflejaron el autoritarismo de algunos países. En la Copa América de 1921, el entonces presidente de Brasil, Epitácio Pessoa, ordenó que ningún jugador de piel morena ocupara un lugar en la selección carioca, por razones de prestigio patrio. Setenta y tres años después, en 1994, un jugador de tez morena, Romario, le dio la quinta copa del mundo a la nación sudamericana, antecedido por otros tantos, como Pelé y Carlos Alberto, quienes alzaron la copa en el mundial de México 70. Así es como el futbol puede mostrar la evolución de las sociedades, pasando de posturas de intolerancia a la apertura racial o étnica. Pero este deporte también exhibe retrocesos importantes, en los que pareciera que la afición de un equ