Futuro energético

Transformar la política energética tal vez sea una de las metas más complicadas para el Gobierno federal, ya que en este sector confluyen grandes intereses económicos —principalmente extranjeros, pero también nacionales—, que lograron adquirir derechos con la reforma de 2013, que impulsó el entonces presidente de la República y que fue aprobada por el Congreso de la Unión, no sin la advertencia de diversas voces que señalaron que con ella se debilitaría la rectoría del Estado, que no se traduciría en mejores precios al público consumidor, y que sólo resultaría benéfica para particulares. A ocho años de distancia, el balance de resultados es claro respecto al fracaso de aquella reforma energética, no sólo por el hecho de que la gasolina se venda más barata en Estados Unidos que en México, sino por los esquemas que ponen en desventaja a Pemex y CFE, como empresas productivas del Estado. Algunas de las expresiones que critican el cambio de estrategia energética acusan al presidente Andrés Manuel López Obrador de