Hacia el 2024

Cada día López Obrador declara que no piensa reelegirse, lo que induce a pensar que quiere reelegirse, o estar cercano, muy cercano, a la elección de su sucesor o sucesora. En las nóminas que amplía, modifica, combina, aparecen Sheinbaum, Ebrard, Juan Ramón de la Fuente. Añade de vez en vez nuevos prospectos cuyo objeto es desconcertar. En realidad, el desfile de nombres revela que Andrés Manuel es quien tiene la primera y última palabra sobre la elección del candidato o candidata a la Presidencia en 2024. Hay, claro, omisiones sonoras, como la de Ricardo Monreal. El hecho de que López Obrador reitere los mismos nombres indica que en Morena no hay tantos prospectos como presume. Llama la atención su fijación en Sheinbaum y Ebrard. Lo que es claro, es que ya se dio el banderazo de salida a la sucesión presidencial de 2024, y en ese banderazo también deberán incluirse algunos no nombrados. Y entender que los últimos presidentes no han colocado a sus sucesores. Carlos Salinas no puso a Ernesto Zedillo, el propi