La memoria ancestral perdura en el vaivén de ágiles manos y en el calor del fogón. Éstas son tortillas, joyas de maíz que diariamente forjan las mujeres de la familia García de los Santos, en Santa María Coapan, municipio de Tehuacán, Puebla. Abuelas, madres, hermanas, hijas y nietas se dedican a la preparación y venta de tortillas. Por generaciones enteras han aprendido y perfeccionado este negocio en una comunidad en la que su economía depende, principalmente, de dicha actividad y de la construcción. Aquí, desde los 20 años, Teresa Petra de los Santos García y su hermana Julia, dos años menor que ella, se dedicaron a preparar tortillas de maíz criollo, a mano limpia: en el metate, sobre un comal de barro y con leña. Aprendieron mirando a su madre, sólo mirando. De ofrecer sus productos en el mercado y casa por casa, Teresa comenzó en 1957 a repartir tortillas en la Cafetería Peñafiel, pronto los dueños --la familia García Canán-- abrieron otros tres negocios. Teresa surtía a todos ellos por 20 centavos la m
Herencia de cal: madres poblanas del nixtamal
La memoria ancestral perdura en el vaivén de ágiles manos y en el calor del fogón. Éstas son tortillas, joyas de maíz que diariamente forjan las mujeres de la familia García de los Santos, en Santa María Coapan, municipio de Tehuacán, Puebla. Abuelas, madres, hermanas, hijas y nietas se dedican a la preparación y venta de tortillas. Por generaciones enteras han aprendido y perfeccionado este negocio en una comunidad en la que su economía depende, principalmente, de dicha actividad y de la construcción. Aquí, desde los 20 años, Teresa Petra de los Santos García y su hermana Julia, dos años menor que ella, se dedicaron a preparar tortillas de maíz criollo, a mano limpia: en el metate, sobre un comal de barro y con leña. Aprendieron mirando a su madre, sólo mirando. De ofrecer sus productos en el mercado y casa por casa, Teresa comenzó en 1957 a repartir tortillas en la Cafetería Peñafiel, pronto los dueños --la familia García Canán-- abrieron otros tres negocios. Teresa surtía a todos ellos por 20 centavos la m