Horiguchi, un eslabón en la cadena de amistad

"Hay un adagio japonés que dice que el pájaro perseguido que se refugia en la casa de uno mismo no se le puede matar", fue la frase que pronunció Kumaichi Horiguchi aquel 19 de febrero de 1913, cuando las tropas de Victoriano Huerta iban a bombardear la sede diplomática de Japón en México, donde se encontraba refugiada la familia de Francisco I. Madero. A 102 años de este suceso que formó parte de la Decena Trágica, el Senado de la República entregará el próximo 10 de julio un reconocimiento a los descendientes de Horiguchi por esa acción que es considerada ejemplo de la amistad entre México y Japón. El diplomático japonés no solo resguardó a la esposa, padres, dos hermanas, asistentes y servidumbre de Madero, que sumaban más de 30 personas, sino que realizó gestiones para cerciorarse de que el presidente y el vicepresidente José María Pino Suárez estuvieran bien y a salvo antes de ser traicionados por Huerta. Estos sucesos están consignados en el diario de Kumaichi Horiguchi, donde día a día relata, del 9 al