México es un país hospitalario, pero digno. Quienes asesoran al presidente Peña Nieto parecen olvidar lo segundo, quedándose únicamente con lo primero. La invitación a Donald Trump, intempestiva y a bote pronto, no abona ni a la estatura de México ni al fortalecimiento de la interlocución con Estados Unidos. La invitación se convirtió en una muestra de cómo una política de ocurrencias puede borrar años de prestigio y olvidar que la base del diálogo se construye con mínimas bases de respeto y confianza. Mientras que el presidente retrasa sin razón sus primeras reuniones con algunos de los gobernadores electos el pasado 5 de junio, extiende la alfombra roja en el día y el momento que así lo disponga, a uno de los personajes más xenófobos, misóginos y antiinmigrantes de nuestro vecino país. Incongruencia que se suma a sus muchos desaciertos en materia de política exterior y respeto a los derechos humanos. Mientras que el presidente rechaza invitar a especialistas de la ONU encargados de vigilar el respeto a los
Hospitalidad forzada
México es un país hospitalario, pero digno. Quienes asesoran al presidente Peña Nieto parecen olvidar lo segundo, quedándose únicamente con lo primero. La invitación a Donald Trump, intempestiva y a bote pronto, no abona ni a la estatura de México ni al fortalecimiento de la interlocución con Estados Unidos. La invitación se convirtió en una muestra de cómo una política de ocurrencias puede borrar años de prestigio y olvidar que la base del diálogo se construye con mínimas bases de respeto y confianza. Mientras que el presidente retrasa sin razón sus primeras reuniones con algunos de los gobernadores electos el pasado 5 de junio, extiende la alfombra roja en el día y el momento que así lo disponga, a uno de los personajes más xenófobos, misóginos y antiinmigrantes de nuestro vecino país. Incongruencia que se suma a sus muchos desaciertos en materia de política exterior y respeto a los derechos humanos. Mientras que el presidente rechaza invitar a especialistas de la ONU encargados de vigilar el respeto a los