INE y Trife

A sólo meses de la elección, la estructura electoral luce desarticulada, pues el INE, recortado en gastos, enfrenta una crisis de legitimación producto del señalamiento sistemático del Ejecutivo federal. La intención del mandatario fue clara, situarlo en el imaginario como una institución cara, manejada por élites, clasista, distanciada, integrada por modernos gurúes de la democracia. Sumado al cuestionado INE está el Tribunal Electoral, fracturado, viviendo su segunda y, quizá, peor crisis de su historia motivada por su control, incompleto, de siete magistrados y que sólo tiene cinco. En resumen, son pocos y divididos. Los desacuerdos son de tal calado que obligaron a Reyes Rodríguez a presentar su renuncia como presidente en medio de un tránsito de actos alejados de las formas, ignorando que al hacerlo deslegitiman su propia autoridad. En manos de estas personas estará la calificación de la elección presidencial. Los efectos del galimatías se dejan sentir, se adelantan los procesos electorales mediante fig