Al rendir su cuarto y último informe como presidente de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN), el ministro Arturo Zaldívar afirmó que el poder público dimana del pueblo y ejercerlo para beneficio propio, de las élites dominantes, o para los aplausos de unos cuantos es profundamente inmoral. Zaldívar dejó en claro que seguirá trabajando por un México en el que los pobres, los olvidados, los marginados y los discriminados sean volteados a ver, porque "no hay costo personal o político que no valga la pena pagar por ello». En sesión solemne en la que estuvo presente el presidente Andrés Manuel López Obrador, Zaldívar mencionó que el México que vislumbra es quizás una utopía. Sin embargo, citó: "como dijo Fernando Birri en la frase que inmortalizó Eduardo Galeano, la utopía está en el horizonte, nunca la voy a alcanzar: camino diez pasos, ella se aleja diez pasos. Camino veinte pasos y el horizonte se aleja veinte pasos más. Por mucho que camine, nunca la alcanzaré. ¿Entonces, para qué sirve entonces la
Inmoral, ejercer el poder para aplausos de unos cuantos
Al rendir su cuarto y último informe como presidente de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN), el ministro Arturo Zaldívar afirmó que el poder público dimana del pueblo y ejercerlo para beneficio propio, de las élites dominantes, o para los aplausos de unos cuantos es profundamente inmoral. Zaldívar dejó en claro que seguirá trabajando por un México en el que los pobres, los olvidados, los marginados y los discriminados sean volteados a ver, porque "no hay costo personal o político que no valga la pena pagar por ello». En sesión solemne en la que estuvo presente el presidente Andrés Manuel López Obrador, Zaldívar mencionó que el México que vislumbra es quizás una utopía. Sin embargo, citó: "como dijo Fernando Birri en la frase que inmortalizó Eduardo Galeano, la utopía está en el horizonte, nunca la voy a alcanzar: camino diez pasos, ella se aleja diez pasos. Camino veinte pasos y el horizonte se aleja veinte pasos más. Por mucho que camine, nunca la alcanzaré. ¿Entonces, para qué sirve entonces la