Jefe de jefes

Hace 16 años inició en México la denominada guerra contra el narcotráfico. La estrategia, por ser incompleta, parecía errónea, pues siempre se ha creído que el uso de la fuerza, las acciones preventivas y las labores de inteligencia se tienen que complementar con políticas que fortalezcan la base social en las zonas más vulnerables y propensas a la violencia. Hay una estrategia conocida como Kingpin, que consiste en destinar una vasta cantidad de recursos a la eliminación de jefes criminales. Se basa en la idea de que las organizaciones delincuenciales son verticales y que, por eso, al dejarlas sin quienes las encabezan, éstas se debilitan a tal grado que su reintegración resulta imposible y provoca que la oferta de drogas ilícitas disminuya. Bajo esta lógica, los esfuerzos de las corporaciones de seguridad se deben centrar en retirar a la piedra angular del grupo (en inglés, el kingpin). Esta visión fue implementada en México desde la década de los 90 hasta hace muy poco. Por eso, la estrategia de pacificac