La Constitución como instrumento para pacificar

La Constitución no es un documento inmóvil. Ha sabido evolucionar junto con la sociedad que le dio origen, incorporando nuevas realidades, ampliando derechos y reconociendo demandas históricamente postergadas. Hace 109 años la Constitución de 1917 nació como respuesta a un país convulsionado por la gesta revolucionaria. Fue, ante todo, un pacto para pacificar, para encauzar la exigencia de justicia social y para dotar al Estado mexicano de principios capaces de ordenar la convivencia y mirar hacia el futuro. Hoy, en un contexto distinto, pero igualmente desafiante, esa misión sigue vigente. Este año, en esta conmemoración republicana, por primera vez tres mujeres hicieron uso de la voz, resultado de una evolución constitucional que ha ampliado derechos y fortalecido la inclusión en la vida pública. Pero la evolución normativa no basta si la vida cotidiana de millones de personas permanece lejos de la legalidad prometida. La Constitución solo puede cumplir su función pacificadora si existe congruencia entre