1. En los terrenos del mito. Los dioses del viento y de la lluvia se han mostrado mas efectivos para el combate a la contaminación que las estrategias y acciones gubernamentales. Mientras tanto, los contaminantes se acumulan, la salud y la economía se deterioran y el malestar aumenta. 2. Una política autocomplaciente. La autocomplacencia no es algo que caracterice sólo a los funcionarios actuales. Desde que inició el combate a la contaminación, en los setenta, hasta hoy, esa ha sido la característica de quienes ocupan puestos de decisión, sean del PRI, PAN o PRD. Todos califican sus actos contra la contaminación como iluminadas. Todos declaraban, hasta hace poco, que cada año el aire era más limpio que el anterior. Así, oficialmente, desde el año 2000 a la fecha, se declaró públicamente una constante disminución de los días en los que se violan las normas por ozono. Habría que someter a revisión estos datos. Y además aclarar que los contaminantes que infectan los aires de la metrópoli, no sólo son el ozono
La contaminación en las manos de los dioses mexicas
1. En los terrenos del mito. Los dioses del viento y de la lluvia se han mostrado mas efectivos para el combate a la contaminación que las estrategias y acciones gubernamentales. Mientras tanto, los contaminantes se acumulan, la salud y la economía se deterioran y el malestar aumenta. 2. Una política autocomplaciente. La autocomplacencia no es algo que caracterice sólo a los funcionarios actuales. Desde que inició el combate a la contaminación, en los setenta, hasta hoy, esa ha sido la característica de quienes ocupan puestos de decisión, sean del PRI, PAN o PRD. Todos califican sus actos contra la contaminación como iluminadas. Todos declaraban, hasta hace poco, que cada año el aire era más limpio que el anterior. Así, oficialmente, desde el año 2000 a la fecha, se declaró públicamente una constante disminución de los días en los que se violan las normas por ozono. Habría que someter a revisión estos datos. Y además aclarar que los contaminantes que infectan los aires de la metrópoli, no sólo son el ozono