Durante las últimas dos décadas, se presenció una mezcla de fascinación y sumisión de cómo los pizarrones de gis se iban a la basura para colgar pantallas táctiles de última generación, y cómo los cuadernos eran sustituidos por tabletas financiadas con presupuestos públicos que, según los discursos oficiales, iban a convertir a nuestros hijos en genios interactivos. Prometieron que la tecnología en el salón de clases iba a democratizar el conocimiento y a enterrar ese viejo modelo aburrido donde sólo tocaba memorizar. Hoy, con los resultados en la mano y sin ese entusiasmo ciego del principio, hay que tener el valor de decir las cosas como son: la famosa revolución digital educativa ha sido un tremendo fracaso. Es imposible tapar el sol con un dedo, lo que se suponía que sería la gran herramienta del siglo se convirtió en el distractor más grande de la historia. Las aulas, que deberían ser lugares para dialogar, pensar, satisfacer la curiosidad y el debatir, hoy libran una batalla perdida contra las comuni
La dependencia tecnológica en las aulas
Durante las últimas dos décadas, se presenció una mezcla de fascinación y sumisión de cómo los pizarrones de gis se iban a la basura para colgar pantallas táctiles de última generación, y cómo los cuadernos eran sustituidos por tabletas financiadas con presupuestos públicos que, según los discursos oficiales, iban a convertir a nuestros hijos en genios interactivos. Prometieron que la tecnología en el salón de clases iba a democratizar el conocimiento y a enterrar ese viejo modelo aburrido donde sólo tocaba memorizar. Hoy, con los resultados en la mano y sin ese entusiasmo ciego del principio, hay que tener el valor de decir las cosas como son: la famosa revolución digital educativa ha sido un tremendo fracaso. Es imposible tapar el sol con un dedo, lo que se suponía que sería la gran herramienta del siglo se convirtió en el distractor más grande de la historia. Las aulas, que deberían ser lugares para dialogar, pensar, satisfacer la curiosidad y el debatir, hoy libran una batalla perdida contra las comuni