La fiesta del pueblo y el México que sí avanza

El balón ha comenzado a rodar en esta tierra, pero más allá de la grama y los estadios de alta alcurnia, lo que verdaderamente ha inaugurado este Mundial 2026 es el sentimiento de un pueblo que, contra todos los pronósticos y las voces agoreras del pasado, ha decidido volcarse a las calles con alegría y esperanza. Mientras algunos, desde sus escritorios y sus intereses de grupo, intentaban ensombrecer el ambiente con protestas y visiones pesimistas, México dio una lección de unidad. La inauguración no fue un evento exclusivo para las élites; fue, como debe ser, un evento de la gente. Y fue precisamente ahí, en la esencia del pueblo, donde se vio a la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo rompiendo los protocolos que tanto gusta imponer el establishment. Al elegir el Deportivo Los Galeana, en la Gustavo A. Madero, para vivir el primer encuentro de la Selección junto a miles de mexicanas y mexicanos, la presidenta envió un mensaje contundente: este gobierno no se esconde en palacios ni se aísla en palcos exclusiv