La igualdad en la era de la inteligencia artificial

Durante buena parte de la historia, la desigualdad estuvo determinada por aquello a lo que las personas no podían acceder. Primero fue la tierra, después el capital, más tarde la educación. Cada época ha tenido un recurso cuya distribución definía quién podía prosperar y quién quedaba rezagado. Todo indica que el siglo XXI tendrá uno nuevo: la inteligencia. No la inteligencia como capacidad humana, sino la inteligencia artificial. En la misma semana ocurrieron dos noticias que, vistas por separado, parecen anecdóticas. La primera fue que la administración de Donald Trump presionó para restringir el acceso inicial al modelo más avanzado desarrollado por OpenAI, bajo argumentos de seguridad nacional. La segunda pasó mucho más desapercibida: las principales empresas dedicadas al desarrollo de inteligencia artificial están contratando filósofos para trabajar junto a sus ingenieros. Ambas noticias hablan de lo mismo. La inteligencia artificial ha dejado de ser únicamente una innovación tecnológica. Se está conv