La muerte del rarámuri verde

Isidro Baldenegro sabía que lo iban a matar. "Andamos mal, me quieren chingar", decía. Con ese pensamiento que le quitó el sueño las últimas noches de su vida, llegó el pasado jueves 12 de enero a la comunidad de Coloradas de la Virgen, en el municipio de Guadalupe y Calvo, en la sierra de Chihuahua. Visitó a su madre, a su tío, y atendió algunos negocios: compra-venta de chivas y ofrecer en 250 pesos los machetes que hacía a mano. Tres días después, tres de las seis balas que salieron de una pistola .38 súper impactaron el pecho, abdomen y pierna derecha de quien defendió el bosque hasta con su vida. Isidro es el quinto defensor ambiental asesinado en el último año en ese municipio que hace frontera con los estados de Sinaloa y Durango, en pleno Triángulo Dorado. Esta porción de la Sierra Tarahumara se ubica en la zona llamada así por estar bajo control del narcotráfico para la siembra de marihuana y amapola. El sexto defensor asesinado fue Juan Ontiveros. Dos semanas después de que mataron a Isidro se convi