En pleno mes de septiembre, en que conmemoramos tantos episodios de nuestra historia, la naturaleza se ha encargado dos veces de recordarnos su fuerza y su capacidad para sacar lo mejor de los mexicanos. Como en 1985 y tantas otras ocasiones, afloran de inmediato la solidaridad y la voluntad espontánea de ayudar a los demás. Ya sea en Chiapas, Oaxaca, Morelos o la Ciudad de México, la gente parece poseída por un instinto para ayudar al prójimo. En algunos casos eso viene acompañado por estructuras de organización social, en otros por la rapidez del boca en boca o de las redes sociales, pero sea como sea es reconfortante observar esa veta en un país que se respira tan dividido y con tanto enojo acumulado. Asoman también aspectos lamentables de la naturaleza humana o de la cultura de la corrupción y la rapiña existentes en México. Desde quienes en la autopista saquean un trailer volteado que transportaba ayuda a damnificados hasta funcionarios de todos niveles que buscan lucrar con la tragedia, pasando por come
La tragedia
En pleno mes de septiembre, en que conmemoramos tantos episodios de nuestra historia, la naturaleza se ha encargado dos veces de recordarnos su fuerza y su capacidad para sacar lo mejor de los mexicanos. Como en 1985 y tantas otras ocasiones, afloran de inmediato la solidaridad y la voluntad espontánea de ayudar a los demás. Ya sea en Chiapas, Oaxaca, Morelos o la Ciudad de México, la gente parece poseída por un instinto para ayudar al prójimo. En algunos casos eso viene acompañado por estructuras de organización social, en otros por la rapidez del boca en boca o de las redes sociales, pero sea como sea es reconfortante observar esa veta en un país que se respira tan dividido y con tanto enojo acumulado. Asoman también aspectos lamentables de la naturaleza humana o de la cultura de la corrupción y la rapiña existentes en México. Desde quienes en la autopista saquean un trailer volteado que transportaba ayuda a damnificados hasta funcionarios de todos niveles que buscan lucrar con la tragedia, pasando por come