La travesía por la supervivencia

La costa oaxaqueña asoma miles de caparazones que viajaron desde América Central al Pacífico Sur. Es el cuarto mes de desove del año; desde mayo, las tortugas golfinas han arribado a la playa mexicana para depositar sus huevos en la arena. El pasado fin de semana, tonos naranjas y azules bordearon el cielo en el atardecer, mientras los quelonios llegaban para dejar sus huevos. El peligro del saqueo acecha cotidianamente, lo que ha obligado a utilizar drones para vigilar las áreas. La playa de La Escobilla se localiza a 242 kilómetros de la ciudad de Oaxaca, es ahí donde sucede una de las maravillas de la naturaleza que es perceptible para los seres humanos. Érika Peralta Buendía, encargada del santuario La Escobilla, de la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas (Conanp), dependiente del Centro Mexicano de la Tortuga (CMT), mencionó que en esta ocasión el arribo inició el viernes 11 de agosto, día en el que se contabilizaron 97 mil 555 tortugas; este mes, la presencia de los ejemplares duró cinco días