Las cataratas de la pobreza

Temprano, cuando apenas los primeros rayos del sol se asoman, Georgina López, una anciana de más de 75 años, sale rumbo al pueblo de Tlapa de Comonfort, que forma parte de la región de La Montaña, en Guerrero, a dos horas de su casa. Tiene la esperanza de recuperar la vista, la cual perdió hace más de 15 años, cuando su edad avanzada y la malnutrición la hicieron quedar en tinieblas debido a las cataratas. En los próximos tres días, más de 200 personas podrán volver a ver sin tener que pagar un solo peso por la cirugía, gracias a voluntarios que retiran cataratas desde hace 20 años. En la sala de espera se encuentran los pacientes, emocionados por ser intervenidos. Una de ellos es Georgina. Cuando se le pregunta si puede ver, muy bajito responde: "Nomás tantito. Ya no puedo cocinar, no me puedo echar mi tortilla y, ¿qué voy a comer, pues? No la puedo echar porque me voy a quemar". Su catarata inició como una pequeña mancha en el ojo. Ahora su cristalino, el lente natural y transparente que el ojo usa para enf