Las drogas y la ONU

El resultado mínimo que debíamos esperar de la Sesión Especial de la Asamblea General de Naciones Unidas sobre las drogas es la despenalización global de los consumidores. Los adictos son víctimas por partida doble, pues además de sufrir estragos en su salud, deben enfrentar cargos penales y el estigma de ser vistos como criminales. Los hospitales y los centros de desintoxicación deberían ser el destino de estas personas y no las cárceles que hoy se encuentran atiborradas de ellos. Sin embargo, una coalición de países prohibicionistas encabezados por Rusia y Arabia Saudita, obstaculizan la construcción de un consenso internacional para cambiar el enfoque de la persecución judicial a la salud pública. Así, un debate que se inició hace 18 años desembocará, lo más probablemente, en una resolución incapaz de crear un régimen global diferente y más eficaz en la atención de este flagelo y sus graves efectos sobre la seguridad, la corrupción y la violencia que se les asocia. Este grupo de países no se ha dado cuen