Las "flores" que pelean para honrar a sus ancestros

Ellos son los Xochimilcas. Son combatientes. Pelean sin piedad para agradar a sus antepasados aunque el costo sea alto: rostros deformados, ojos hinchados, narices dislocadas, labios reventados, dedos rotos. Es fácil distinguirlos, andan vestidos con las naguas y el huipil que ocupan las mujeres en las fiestas importantes. Esta es una de ellas. Estamos en el pueblo nahua de Zitlala; es el último martes de carnaval. En todo el lugar hay fiesta, las bandas de viento no dejan de tocar y el mezcal y las cervezas tampoco dejan de fluir. Son las dos de la tarde. Los Xochimilcas comienzan a reunirse, el combate está a uno minutos de comenzar. La historia oral cuenta que los guerreros mexicas llegaban a saquear el pueblo de Zitlala, se llevaban las cosechas, los animales y también a las mujeres. Eso pasaba con frecuencia, hasta que los pobladores decidieron enfrentarlos. Un día, cuando supieron que llegarían los mexicas, los hombres de la comunidad decidieron vestirse como mujeres: se pusieron las naguas tradicionale