Desde San Ildefonso Tultepec, un pequeño poblado de Querétaro, en el centro de la República Mexicana, se dio a conocer la imagen de la mujer otomí al mundo, con unas muñecas de tela que han llegado a las manos de muchas niñas en países tan lejanos como Turquía. Este pueblo ubicado al sur de la entidad, acostumbrado a que las manos de las mujeres indígenas labren la tierra, es el hogar de Genoveva Pérez Pascual y sus hermanas. Señalan que las muñecas, vestidas con faldas multicolores y blusas con bordados, la vestimenta típica de la mujer otomí, son una herencia de sus abuelas y madres, quienes confeccionaban muñecas muy sencillas para que sus hijas tuvieran alguna diversión, pero que ahora llenan de alegría y esperanza a las mujeres del pueblo. Porque ese tiempo de trabajar el campo quedó atrás para Genoveva Pérez Pascual, quien junto con otras mujeres de la comunidad comenzaron a perfeccionar las sencillas muñecas con ayuda de la Comisión Nacional para el Desarrollo de los Pueblos Indígenas (CDI). Sin dejar
Las muñecas otomíes, fuente de ingresos
Desde San Ildefonso Tultepec, un pequeño poblado de Querétaro, en el centro de la República Mexicana, se dio a conocer la imagen de la mujer otomí al mundo, con unas muñecas de tela que han llegado a las manos de muchas niñas en países tan lejanos como Turquía. Este pueblo ubicado al sur de la entidad, acostumbrado a que las manos de las mujeres indígenas labren la tierra, es el hogar de Genoveva Pérez Pascual y sus hermanas. Señalan que las muñecas, vestidas con faldas multicolores y blusas con bordados, la vestimenta típica de la mujer otomí, son una herencia de sus abuelas y madres, quienes confeccionaban muñecas muy sencillas para que sus hijas tuvieran alguna diversión, pero que ahora llenan de alegría y esperanza a las mujeres del pueblo. Porque ese tiempo de trabajar el campo quedó atrás para Genoveva Pérez Pascual, quien junto con otras mujeres de la comunidad comenzaron a perfeccionar las sencillas muñecas con ayuda de la Comisión Nacional para el Desarrollo de los Pueblos Indígenas (CDI). Sin dejar