Las reformas educativas de 2012 y 2018: alto contraste

¿Aplanadora? El 10 de diciembre de 2012, Peña Nieto (EPN) envió al congreso su proyecto de Reforma Educativa (RE), la primera de las llamadas estructurales. El día 20 fue aprobada por las cámaras y se envió a las legislaturas de los estados: pasaron solo 10 días. Verdadera velocidad de la luz legislativa. ¿Por qué? Por el dominio que tenía, en ambas cámaras, el Pacto por México, firmado el 2 de diciembre por PRI, PAN y PRD. Conjuntaban 430 de 500 diputados (86% de los votos) y 112 de los 128 senadores (88% de apoyo). Para modificar la Constitución basta el acuerdo de dos tercios de los presentes. Había de sobra. Fue un mero trámite: incluso pasó sin que la leyera la mayoría de los representantes. El 12 de diciembre de 2018, López Obrador (AMLO) entregó al Congreso su propuesta de RE. No será aprobada a la velocidad de la luz, sino luego de un intenso debate: a pesar de lo que se dice —y alarma a muchos— sobre la aplanadora de Morena, la composición de las cámaras dista de ser la misma que antaño: si asistiera