Legalidad social

El robo de combustible de los ductos de Pemex es el reflejo de una profunda descomposición social. No se trata solamente de que se esté cometiendo un delito, sino de un enorme problema que viene de décadas atrás. La diferencia entre lo primero y lo segundo no es menor: para combatir la comisión de un delito basta con la policía y los jueces; para combatir un problema social tan profundo hay que aplicar otras herramientas. En Puebla sucede que hay comunidades enteras dedicadas a vivir del pillaje de combustibles. Pero no se trata de un caso único. En el vecino estado de Tlaxcala está el pueblo en el que una buena parte de la población se dedica a la trata de personas con fines de explotación sexual. En otras entidades federativas hay grandes grupos de personas dedicados a la siembra de marihuana, al procesamiento de drogas sintéticas, al contrabando, al lavado de dinero o al tráfico de migrantes. Todo el mundo lo sabe y nadie dice nada. En el fondo, los fenómenos de delincuencia masiva, socialmente aceptada y