Limbo burocrático europeo atrapa a refugiados que huyen de guerra

En el área industrial de Sindos, en Salónica, han surgido en los últimos meses varios campos de refugiados. Con una mala gestión por parte del gobierno griego, albergan a miles de refugiados que llegaron demasiado tarde para continuar el largo viaje hacia los codiciados destinos de Europa occidental y del norte. Karamanlis se encuentra entre los primeros lugares de la clasificación de los campos más inhóspitos del país. Y la paciencia de sus 500 habitantes, bloqueados por la engorrosa burocracia de la Unión Europea, parece haberse agotado. En marzo los países de la ruta de los Balcanes decidieron cerrar sus fronteras para frenar el flujo continuo de inmigrantes provenientes de estados como Siria, Afganistán e Irak. Los que llegaron tarde quedaron atrapados en un limbo del que no consiguen salir. Sólo en Grecia actualmente hay unos 50 mil solicitantes de asilo que quieren continuar el viaje pero que han visto cómo les cerraban la puerta de la Europa deseada en la cara. Su última esperanza la representaba el ca