Limpiar el deporte

Les han dicho de todo: turistas, mediocres, paseantes, inútiles. Les han cuestionado todo, comenzando por supuesto por sus resultados. Les han culpado del fracaso como si fueran ellos los causantes no sólo de la pobre cosecha de medallas de la delegación mexicana en Río, sino del triste estado del deporte nacional. ¿Eso son los deportistas mexicanos que fueron a los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro? Como pocas veces, la afición mexicana se ha abalanzado contra sus representantes en las canchas, en las pistas, en el agua. La sequía de los primeros días de competencia y la eliminación del seleccionado de fútbol, que no pudo refrendar el oro que obtuvo en Londres, contribuyeron a crear un ánimo adverso que encontró su natural expresión en las redes sociales. Por supuesto que los desatinos del director de la Conade y los pretextos de algunos directivos de federaciones solo alimentaron ese mal, que digo mal, pésimo humor. Con la facilidad que otorga la tecnología, una suerte de ola perversa se adueñó del espíri