En las imágenes, docenas de personas sonríen, gritan eufóricos y con sus teléfonos celulares, no dejan de grabar ni un solo segundo la escena en la plaza pública del municipio poblano de Acatlán de Osorio: dos hombres son envueltos en llamas mientras sus quejidos se ahogan en medio de la "venganza" colectiva. Para autoridades y especialistas en psicología social, el comportamiento de la muchedumbre, para mancharse de sangre sin pensar en las consecuencias, es síntoma de un enojo colectivo por la falta de justicia y una crisis de autoridad. Puebla es una de las entidades que lidera los casos de personas asesinadas, a manos de habitantes enardecidos (en el presente año suma 15 casos), quienes de "justicieros" pasan a engrosar las listas de asesinos. "Por tanto enojo pierden la conciencia y el bien común", explica la doctora en psicología de la Universidad Popular Autónoma del Estado de Puebla (Upaep), Dulce María Pérez Torres. Afirma que la crisis de autoridad deriva en que las personas afecten su moral y tomen
Linchamientos. Pueblos, de "justicieros" a asesinos
En las imágenes, docenas de personas sonríen, gritan eufóricos y con sus teléfonos celulares, no dejan de grabar ni un solo segundo la escena en la plaza pública del municipio poblano de Acatlán de Osorio: dos hombres son envueltos en llamas mientras sus quejidos se ahogan en medio de la "venganza" colectiva. Para autoridades y especialistas en psicología social, el comportamiento de la muchedumbre, para mancharse de sangre sin pensar en las consecuencias, es síntoma de un enojo colectivo por la falta de justicia y una crisis de autoridad. Puebla es una de las entidades que lidera los casos de personas asesinadas, a manos de habitantes enardecidos (en el presente año suma 15 casos), quienes de "justicieros" pasan a engrosar las listas de asesinos. "Por tanto enojo pierden la conciencia y el bien común", explica la doctora en psicología de la Universidad Popular Autónoma del Estado de Puebla (Upaep), Dulce María Pérez Torres. Afirma que la crisis de autoridad deriva en que las personas afecten su moral y tomen