La Iglesia católica hizo un llamado para “desarmar” el lenguaje y dejar de utilizarlo como arma, para evitar la violencia, y exhortó a escuchar y dialogar. A través de una nota de la editorial Desde la Fe, la institución religiosa indicó que vivimos en una sociedad donde el lenguaje se ha vuelto un arma, “porque la discusión pública es un campo de batalla estéril. Se desacredita antes de escuchar, se etiqueta antes de comprender, se grita más de lo que se dialoga”. Cuestiona violencia La editorial, compuesta por sacerdotes y periodistas laicos, cuestionó “¿Qué pasaría si un día dejáramos de insultar en la política?, ¿si un día quienes piensan distinto no fueran enemigos, sino interlocutores?, ¿si dejáramos de herir con palabras que humillan, ridiculizan o excluyen?”. Mediante su plataforma, personas pertenecientes a la iglesia expresaron no sentirse bien en ambientes donde prevalece el desprecio, “nos sentimos más humanos en los lugares donde nos hablan con respeto, donde la palabra no humilla y donde la crít
Llama Iglesia a escuchar opiniones opuestas
La Iglesia católica hizo un llamado para “desarmar” el lenguaje y dejar de utilizarlo como arma, para evitar la violencia, y exhortó a escuchar y dialogar. A través de una nota de la editorial Desde la Fe, la institución religiosa indicó que vivimos en una sociedad donde el lenguaje se ha vuelto un arma, “porque la discusión pública es un campo de batalla estéril. Se desacredita antes de escuchar, se etiqueta antes de comprender, se grita más de lo que se dialoga”. Cuestiona violencia La editorial, compuesta por sacerdotes y periodistas laicos, cuestionó “¿Qué pasaría si un día dejáramos de insultar en la política?, ¿si un día quienes piensan distinto no fueran enemigos, sino interlocutores?, ¿si dejáramos de herir con palabras que humillan, ridiculizan o excluyen?”. Mediante su plataforma, personas pertenecientes a la iglesia expresaron no sentirse bien en ambientes donde prevalece el desprecio, “nos sentimos más humanos en los lugares donde nos hablan con respeto, donde la palabra no humilla y donde la crít