Patricio recorrió 560 kilómetros para hacer fluir el tiempo. Con 36 años de edad sentía que su vida se había detenido. "Era quedarse parado o seguir". Y seguir era dejar la isla en que nació, donde se casó e hizo familia, para buscar progreso en otras tierras. "Es mejor morir en el intento que sin intentarlo". Los primeros 279 kilómetros los cruzó por tierra, en tres horas. Se subió a "una máquina antigua" color blanco con rojo, de esas que se ven en las postales, para salir de La Habana, capital cubana, hasta Arroyos de Mantua en la Provincia de Pinar del Río. Los otros 281 kilómetros los viajó montado en una balsa durante cinco días. Junto con otros nueve compañeros atravesó las corrientes del estrecho de Yucatán en una embarcación de seis metros de largo por dos de ancho, con dos motores. Llenaron botes de agua, metieron comida enlatada y muchos dulces. Patricio y el resto de la tripulación esperaron con el movimiento de las olas, el sol radiante y la luz de luna, que alguien viera tierra, y de preferencia
Los balseros de Cuba en México
Patricio recorrió 560 kilómetros para hacer fluir el tiempo. Con 36 años de edad sentía que su vida se había detenido. "Era quedarse parado o seguir". Y seguir era dejar la isla en que nació, donde se casó e hizo familia, para buscar progreso en otras tierras. "Es mejor morir en el intento que sin intentarlo". Los primeros 279 kilómetros los cruzó por tierra, en tres horas. Se subió a "una máquina antigua" color blanco con rojo, de esas que se ven en las postales, para salir de La Habana, capital cubana, hasta Arroyos de Mantua en la Provincia de Pinar del Río. Los otros 281 kilómetros los viajó montado en una balsa durante cinco días. Junto con otros nueve compañeros atravesó las corrientes del estrecho de Yucatán en una embarcación de seis metros de largo por dos de ancho, con dos motores. Llenaron botes de agua, metieron comida enlatada y muchos dulces. Patricio y el resto de la tripulación esperaron con el movimiento de las olas, el sol radiante y la luz de luna, que alguien viera tierra, y de preferencia