Los Sandovales, una comunidad nayarita que prácticamente desapareció del mapa al quedar sus casas enterradas por toneladas de lodo que arrastró a su paso el desbordamiento del río Acaponeta, hoy parece un pueblo fantasma donde deambulan algunos de sus habitantes sin rumbo y sin esperanza. La mayoría se quedó en la orilla de la carretera federal Acaponeta-Tecoala, en el kilómetro 8, frente a lo que fue la calle principal, miran hacia lo que quedó de sus casas, su iglesia, y sin poder descifrar el problema de ver destruido el patrimonio que construyeron por años. "Todos salimos corriendo de nuestras casas, nos llegaba el agua hasta las rodillas, eran las cuatro de la madrugada", recuerda el viejo Nicolás Mancina, sobre la noche en que tocó tierra el huracán Willa, cerca de esta zona ubicada al norte de Nayarit. "El lodo nos llegaba a los tobillos y el agua hasta las rodillas, no habíamos caminado ni 50 metros cuando el agua ya nos llegaba al pecho, y se nos hizo más difícil caminar entre el lodo, mis 12 hijos t
Los Sandovales, el pueblo que desapareció tras Willa
Los Sandovales, una comunidad nayarita que prácticamente desapareció del mapa al quedar sus casas enterradas por toneladas de lodo que arrastró a su paso el desbordamiento del río Acaponeta, hoy parece un pueblo fantasma donde deambulan algunos de sus habitantes sin rumbo y sin esperanza. La mayoría se quedó en la orilla de la carretera federal Acaponeta-Tecoala, en el kilómetro 8, frente a lo que fue la calle principal, miran hacia lo que quedó de sus casas, su iglesia, y sin poder descifrar el problema de ver destruido el patrimonio que construyeron por años. "Todos salimos corriendo de nuestras casas, nos llegaba el agua hasta las rodillas, eran las cuatro de la madrugada", recuerda el viejo Nicolás Mancina, sobre la noche en que tocó tierra el huracán Willa, cerca de esta zona ubicada al norte de Nayarit. "El lodo nos llegaba a los tobillos y el agua hasta las rodillas, no habíamos caminado ni 50 metros cuando el agua ya nos llegaba al pecho, y se nos hizo más difícil caminar entre el lodo, mis 12 hijos t