Los zoques abrazan fin del conflicto

El clima es inclemente debajo del domo de acero en medio de San Antonio, pueblo zoque considerado como uno de los "guardianes de la selva" de Los Chimalapas y defensor del territorio oaxaqueño. Para ser invierno, el calor a las puertas de la selva está arriba de los 30 grados, así que María García y Emiliano Pérez Gutiérrez, emblemáticos defensores del territorio zoque, buscan la sombra junto con una comisión de comuneros nombrados por los habitantes para platicar con El Universal. Afirman que ahora no heredarán el conflicto por las 162 mil hectáreas de tierra que han defendido por más de 40 años; sólo queda hacer las paces con el estado vecino, dicen comuneros. María no titubea, su voz se vuelve suave cuando asegura que la lucha agraria es "el marido más hermoso" que tuvo en la vida. María llegó a la selva de Los Chimalapas todavía en el vientre de su madre, pues ella arribó cuando tenía nueve meses de gestación. Su familia paterna fue enganchada en Michoacán por la empresa maderera de Rodolfo Sánchez Monro