Manipulación de la justicia

La discrecionalidad con la que hoy se está impartiendo justicia es muy peligrosa y más aún en lo relativo a prisión preventiva oficiosa. Más allá de centrar nuestra atención en el caso de Rosario Robles, es grave percibir que se están sentando precedentes que pueden derivar en extorsión o venganzas a ciudadanos cuyo nombre no sea del dominio público; por tanto, ciudadanos vulnerables. La prisión preventiva oficiosa debe ser el último recurso que aplique un juez y debe contar con muchos candados para equilibrar la subjetividad del juzgador. Cuando la sospecha de parcialidad envuelve a un caso, como sucede con el de Rosario Robles, se debilita la autoridad moral de nuestro Estado de Derecho y eso es muy grave en un país con altísimo índice de impunidad y de abuso de autoridad por parte de quienes ejercen el poder político. El desaseo jurídico a partir de inequidades, como lo es la flexibilidad otorgada a Emilio Lozoya y a Alonso Ancira, comparados ambos casos con la rudeza innecesaria contra Rosario Robles y el