Me arrancaron la vida en Egipto: víctima

Vive con decenas de esquirlas de metal en su cuerpo. Ella calcula que son un centenar. En el antebrazo izquierdo identifica al menos 10. No ha podido contar las de la espalda y tiene también en las piernas. Dos incrustadas en la cabeza mantienen a los doctores en alerta y a ella con la incertidumbre por algún posible daño neurológico que pudiera desarrollarse. Son lo que llama sus heridas de guerra. Ahora se encuentra en el que denomina su cuarto de guerra, donde una imagen de la virgen de Guadalupe abarca toda una pared y en el que se encuentran sus 17 "bebés" en cunas y en los sillones de la habitación. Son sus "hijitos", unos muñecos que parecen bebés de verdad. Susana Calderón acude a ellos y a la virgen para cuando se siente atormentada por los recuerdos y la soledad. Los recuerdos de ese 13 de septiembre de 2015, cuando en esos ocho bombardeos vio a sus compañeros de viaje quemados, con un agujero en el abdomen, sin la mitad de su rostro, sin una pierna, sin un brazo, cuando vio a su esposo por última v