El arzobispo de Canterbury, Justin Welby, declaró a Meghan Markle y el príncipe Enrique "marido y mujer" en punto de las 12:38 horas locales. Después del tradicional intercambio de votos matrimoniales, donde ambos se juraron amarse en la salud y en la enfermedad, en la pobreza y en la riqueza, se intercambiaron las argollas matrimoniales para hacer la declaración oficial de casados. A partir de este sábado, la pareja es conocida como los Duques de Sussex, título nobiliario que les asignó la reina Isabel II. La ceremonia religiosa tuvo lugar con la pompa y circunstancias de las bodas reales en la Capilla de San Jorge, del Castillo de Windsor. El sermón inicial estuvo a cargo del reverendo Michael Bruce Curry, obispo primado de la Iglesia Episcopal de Estados Unidos y primer líder religioso afroamericano en llegar a esta importante posición. El ferviente sermón sobre "el poder del amor" provocó las risas discretas de los invitados especiales, ya que en momentos el histriónico cura gesticulaba y levantaba la voz
Meghan y Harry se casan en el Castillo de Windsor
El arzobispo de Canterbury, Justin Welby, declaró a Meghan Markle y el príncipe Enrique "marido y mujer" en punto de las 12:38 horas locales. Después del tradicional intercambio de votos matrimoniales, donde ambos se juraron amarse en la salud y en la enfermedad, en la pobreza y en la riqueza, se intercambiaron las argollas matrimoniales para hacer la declaración oficial de casados. A partir de este sábado, la pareja es conocida como los Duques de Sussex, título nobiliario que les asignó la reina Isabel II. La ceremonia religiosa tuvo lugar con la pompa y circunstancias de las bodas reales en la Capilla de San Jorge, del Castillo de Windsor. El sermón inicial estuvo a cargo del reverendo Michael Bruce Curry, obispo primado de la Iglesia Episcopal de Estados Unidos y primer líder religioso afroamericano en llegar a esta importante posición. El ferviente sermón sobre "el poder del amor" provocó las risas discretas de los invitados especiales, ya que en momentos el histriónico cura gesticulaba y levantaba la voz