El sismo sigue siendo nuestro pan de cada día, queremos hablar de otra cosa, leer un libro, caminar, emborracharnos y todo nos lleva a ese instante de todos. Y luego a lo que ahora es evidente: el después. El duelo, las pérdidas de vidas, o de casas, o de cosas, las decisiones. Si tuvimos la fortuna de no perder nada, de tener apenas una fisura en la pared, también perdimos algo: la calma y el sueño. Para quien llegan a las zonas afectadas los estragos del sismo no son evidentes. Es necesario mostrar el hueco, contar que apenas hace tres semanas allí estaba no sólo un edificio, una casa sino muchas maneras de vivir y soñar. Pero el sismo nos sale al paso, cuando miramos los edificios cercados y la estructura grita, advierte en sus rasgaduras que es inhabitable y sospechamos el horror estando dentro o contemplándola por fuera, o que será reparada y habrá que recuperar la confianza cuando volvamos a subir las escaleras, acomodemos los libros, colguemos un cuadro. ¿O no podremos y elegiremos otro techo, otra ci
Memoria diaria
El sismo sigue siendo nuestro pan de cada día, queremos hablar de otra cosa, leer un libro, caminar, emborracharnos y todo nos lleva a ese instante de todos. Y luego a lo que ahora es evidente: el después. El duelo, las pérdidas de vidas, o de casas, o de cosas, las decisiones. Si tuvimos la fortuna de no perder nada, de tener apenas una fisura en la pared, también perdimos algo: la calma y el sueño. Para quien llegan a las zonas afectadas los estragos del sismo no son evidentes. Es necesario mostrar el hueco, contar que apenas hace tres semanas allí estaba no sólo un edificio, una casa sino muchas maneras de vivir y soñar. Pero el sismo nos sale al paso, cuando miramos los edificios cercados y la estructura grita, advierte en sus rasgaduras que es inhabitable y sospechamos el horror estando dentro o contemplándola por fuera, o que será reparada y habrá que recuperar la confianza cuando volvamos a subir las escaleras, acomodemos los libros, colguemos un cuadro. ¿O no podremos y elegiremos otro techo, otra ci