Memoria histórica y universidad

¡Vivos se los llevaron, vivos los queremos! es un reclamo que ha acompañado a miles de familias de personas desaparecidas en México en las últimas décadas. Su origen se remonta a la guerra sucia, en cuya cúspide se encuentra la matanza del 2 de octubre de 1968, así como la del 10 de junio de 1971, ambas organizadas por el Estado mexicano para atentar en contra de miles de jóvenes que anhelaban y exigían un país democrático. 54 años después los mecanismos de violencia política de Estado rondan la cotidianidad y, en la historia más reciente, el caso Ayotzinapa representa el ápice de la violación sistemática a los derechos humanos y del resquebrajamiento del Estado de derecho. Quizá para muchos jóvenes que acuden diariamente a un aula universitaria el movimiento estudiantil del 2 de octubre les sea ajeno y muy lejano. Hablar del 2 de octubre, de la guerra sucia y de Ayotzinapa en las universidades es una responsabilidad civil y política. Lo es en un país en el que hay 105 mil 905 personas desaparecidas y no lo