Miserable salida en París

¿Quién no ha notado que en un mismo día tenemos las cuatro estaciones? ¿Acaso no se observa que además de la concentración humana de varios municipios en metrópolis, también crece la bruma de dióxido de carbono sobre estas ciudades? ¿Les parece normal granizo del tamaño de una pelota de béisbol? ¿Habrá alguien que no considere importante que aumenten las regiones sin agua dulce y potable o que las altas temperaturas hoy sean lo cotidiano donde antes era algo atípico? ¿A nadie le importa la desaparición de los osos polares? Cinco años llevó la negociación del Acuerdo de París sobre Cambio Climático, a partir de la realización en Cancún de la Conferencia de las Partes (COP) 16. El 12 de diciembre de 2015 se adopta lo que se considera como el Acuerdo del Planeta. Los datos espeluznantes de cómo hemos enfermado a la Tierra fundamentan la importancia trascendental universal de la aprobación y puesta en marcha de este Acuerdo, que tiene como antecedente la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Cli